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lunes, 28 de noviembre de 2016


¡RAUL, MÉTASE ESE DEDO EN EL...! Trump amenaza con anular acuerdo Cuba – EEUU


El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este lunes que pondrá fin al “acuerdo” con Cuba si el Gobierno de la isla no se abre a mejorarlo.

“Si Cuba no está dispuesta a hacer un acuerdo mejor para el pueblo cubano y los cubano-estadounidenses en su conjunto, pondré fin al acuerdo”, escribió hoy Trump en su activa cuenta de Twitter.

Durante las primarias, Trump fue el único aspirante republicano que apoyó la apertura a Cuba, pero en su búsqueda de votos en Florida en las elecciones generales, prometió que “revocaría” las medidas ejecutivas del presidente Barack Obama “a no ser que el régimen de los Castro” restaurara “las libertades en la isla”.

Su futuro jefe de gabinete, Reince Priebus, dijo el domingo que Trump aguardará a ver “algunos movimientos” del Gobierno cubano en cuanto a las libertades en la isla para decidir cómo será su relación y, de no haberlos, revertirá el acercamiento entre ambas naciones iniciado en diciembre de 2014.

“No vamos a tener un acuerdo unilateral procedente de Cuba sin algunos cambios en su Gobierno”, indicó Priebus en la cadena Fox, tras mencionar los temas de la represión, los prisioneros políticos y las libertades como la religiosa.

En su reacción a la muerte de Fidel Castro, Trump calificó este sábado de “brutal dictador” al líder cubano y prometió que su Gobierno hará “todo lo posible para asegurar que el pueblo de Cuba pueda iniciar finalmente su camino hacia la prosperidad y libertad”.

En un comunicado, el magnate dijo que Castro “oprimió a su propio pueblo” y dejó “un legado de fusilamientos, robo, sufrimiento inimaginable, pobreza y negación de derechos humanos fundamentales”.

Desde diciembre de 2014, los gobiernos de Obama y Raúl Castro han restablecido las relaciones diplomáticas, han abierto embajadas en las respectivas capitales y se han reanudado los vuelos comerciales directos entre ambos países, entre otros progresos.

Pero el gobernante demócrata, que está en las postrimerías de su mandato, no logró el apoyo suficiente para que el Congreso estadounidense levantara totalmente las provisiones del embargo impuesto a la isla hace más de medio siglo.

El Congreso, que ha estado en manos de los republicanos en ambas cámaras, y que seguirá así la próxima legislatura tras las elecciones del pasado 8 de noviembre, es el encargado de desmontar las distintas leyes que componen el entramado del embargo. EFE



FUENTE Noticiero Digital

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domingo, 27 de noviembre de 2016


¡AGÁRRATE RAUL! El mundo se pregunta qué medidas tomará Trump en relación a Cuba... aquí la respuesta







La muerte de Fidel Castro ha renovado las dudas sobre la política hacia Cuba que adoptará el presidente electo de EE.UU., Donald Trump, que ha prometido “dar marcha atrás” a las medidas de su predecesor y que, según los expertos, podría cambiar la política migratoria hacia la isla.

Durante las primarias, Trump fue el único aspirante republicano que apoyó la apertura a Cuba, pero en su búsqueda de votos en Florida en las elecciones generales, prometió que “revocaría” las medidas ejecutivas del presidente Barack Obama “a no ser que el régimen de los Castro” restaurara “las libertades en la isla”.

Reince Priebus, quien será el jefe de gabinete del gobierno de Trump, insistió hoy en que el magnate “definitivamente dará marcha atrás” a las políticas de acercamiento adoptadas por Obama si las autoridades cubanas no adoptan los pasos de apertura que él espera en materia de presos políticos, represión o libertades.

Según expertos consultados por Efe, hay un área que Trump podría tener un especial interés en cambiar, dada su línea dura en lo relativo a la inmigración: la política de “pies secos/pies mojados”.

Esa medida, unida a la Ley de Ajuste Cubano, otorga a los cubanos un privilegio que no tiene ningún otro grupo de inmigrantes a EE.UU.: la posibilidad de lograr la residencia permanente un año después de llegar al país, incluso si lo hacen ilegalmente.

“A él no le gusta la inmigración sin restricciones, y eso es lo que permite esta política”, afirmó a Efe un abogado experto en la legislación estadounidense respecto a Cuba, Robert Muse.


Con él coincide William LeoGrande, un experto en Cuba en la American University, quien aseguró a Efe que acabar con esa medida “y deportar a los cubanos que llegan ilegalmente” podría ser “el primer cambio de Trump”, dadas sus ideas sobre inmigración.

Poner fin a esa política migratoria, que devuelve a los cubanos que intercepta en el mar (“pies mojados”) pero admite a los que logran tocar tierra (“pies secos”), es algo que Trump podría hacer “de la noche a la mañana”, sin complicaciones, explicó Muse.

Adoptada en 1995, la política es una enmienda a la Ley de Ajuste Cubano de 1966, pero esa legislación otorga tanta flexibilidad al secretario de Justicia para aplicarla que ni siquiera haría falta que el Congreso derogara la medida para acabar con su efecto.

“Si quisiera, el fiscal general podría dejar mañana mismo de conceder clemencia a los cubanos y repatriarlos”, sostuvo Muse, que recordó que el elegido por Trump para el Departamento de Justicia, Jeff Sessions, es famoso por su acritud con la inmigración ilegal.

Curiosamente, si Trump decidiera acabar con esa política, haría felices a varios Gobiernos que han recibido con frialdad su elección como presidente: tanto al cubano, que lleva años pidiéndolo, como a otros nueve Ejecutivos latinoamericanos que han solicitado lo mismo para frenar la oleada de migrantes cubanos que llegan a sus países.

Para Peter Hakim, presidente emérito del centro de estudios Diálogo Interamericano, la política hacia Cuba no será realmente una prioridad para Trump, y es “improbable que dé marcha atrás a lo que ya ha ocurrido, porque afrontaría una gran resistencia por un tema que no es de gran importancia” para su estrategia geopolítica.

En parte, su política hacia Cuba dependerá de “quiénes estarán a cargo de ello en el Departamento de Estado, el Tesoro y la Casa Blanca, y hasta qué punto les importa” el tema, dijo Hakim a Efe.

En ese sentido, puede tomarse como una primera señal el hecho de que Trump nombrara esta semana a Mauricio Claver-Carone, director ejecutivo de un comité de acción política que defiende el embargo a Cuba, para su equipo de transición en el Departamento del Tesoro.

Ese abogado de Florida ha criticado duramente la decisión de Obama de conceder licencias a compañías como Starwood, que ha abierto un hotel en La Habana, porque eso beneficia a los militares cubanos, que controlan la empresa estatal de turismo Gaviota.

Claver-Carone podría solicitar a Trump que cambie las reglas que permiten operar en Cuba a empresas como Starwood, Marriott o Airbnb, “pero que él siga ese consejo es otra cuestión”, apuntó Muse.

“Él mismo está metido en la industria de los viajes internacionales, tiene propiedades en todo el mundo. No creo que forme parte de su naturaleza poner trabas a eso”, opinó ese experto.

Además, si Trump cambia esa regulación, podría exponerse a demandas de las empresas de EE.UU. dedicadas al turismo en Cuba, e incluso verse obligado a compensarlas económicamente, según Muse.

“Hay habitaciones de hotel reservadas en La Habana hasta 2018. Han pagado depósitos, han invertido en esos viajes”, recordó.

Tampoco puede descartarse, de acuerdo con Muse, que Trump pueda querer “su propio proceso de normalización”, y que acabe sorprendiendo a muchos al abrazar el acercamiento y hacerlo propio.

“Algunos en Cuba siempre han creído que una normalización completa es más probable con un republicano que con un demócrata”, señaló Muse, al recordar que fue Richard Nixon (1969-1974) quien impulsó el restablecimiento de relaciones con China gracias al “pragmatismo” que suelen tener los presidentes de ese partido.

Ni Muse ni Hakim descartan, por tanto, que el embargo pueda levantarse con Trump en el poder, aunque para eso habrá que esperar, coinciden, al cambio de liderazgo previsto para Cuba en 2018, y aún entonces, todo dependerá de la voluntad del magnate de gastar capital político en persuadir de ello al Congreso.


FUENTE Sumarium
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miércoles, 9 de noviembre de 2016


¡AMANECIÓ CHORREADO! Tras conocer el triunfo de Trump, Raúl Castro anunció maniobras militares.




El Gobierno cubano anunció la realización del Ejercicio Estratégico Bastión 2016 entre el 16 y el 18 de noviembre en todo el país, una maniobra de entrenamiento militar para elevar "la preparación de las tropas y la población para enfrentar las diferentes acciones del enemigo".

La información sobre este entrenamiento castrense abrió este miércoles en grandes letras rojas la portada del diario estatal Granma, donde se explica que la estrategia es "parte de la preparación del país para la defensa".

"El presente tiene como objetivo entrenar a los órganos de dirección y de mando de las diferentes estructuras encargadas de la defensa nacional y territorial, en la organización del trabajo en interés de elevar la disposición del país para la defensa y la preparación de las tropas y la población para enfrentar las diferentes acciones del enemigo", refiere el texto.

Cuba no convocaba un ejercicio militar de este tipo desde hace tres años, cuando en las mismas fechas tuvo lugar el Bastión 2013, apenas un año antes de que se iniciara el deshielo con los Estados Unidos, país que acaba de elegir como presidente al republicano Donald Trump, abiertamente opuesto a ese acercamiento.



Ejercicios de preparación bélica de estas características se realizaron por primera vez en 1980 y se repitieron en los años 1983, 1986, 2004 y 2009, además del mencionado 2013.

En varias ocasiones, las maniobras se han organizado como un mensaje a los EEUU para que "no subestime" al pueblo cubano, según dijo en 2004 el entonces ministro de las Fuerzas Armadas y hoy presidente de la isla Raúl Castro.

El comunicado detalla que durante las maniobras, y también los Días Nacionales de la Defensa (19 y 20 de noviembre) "se realizarán maniobras y ejercicios tácticos de diferentes tipos" en los que participarán unidades de las Fuerzas Armadas, el Ministerio del Interior "y otros componentes del sistema defensivo territorial".

Los ejercicios incluirán "el movimiento de tropas y de material de guerra, vuelos de la aviación y explosiones en los casos que se requiera", agrega.

La nota, firmada por el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, afirma que el Ejercicio Estratégico Bastión 2016 "constituye un elemento esencial en la materialización de la doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo".

La provincia oriental de Guantánamo quedó excluida del ejercicio para que pueda concentrar sus esfuerzos en la recuperación de los graves daños que causó el huracán Matthew a su paso por esa zona a principios de octubre pasado.

FUENTE Infobae


¿Qué Opinas?

lunes, 27 de abril de 2015


Cuba se llena de patriotismo y saca las banderas a lucir... Las banderas GRINGAS!


LA HABANA – La diplomacia entre Estados Unidos y Cuba ha estado acompañada por un inesperado estallido de banderas ondeando en esta ciudad, pero de la de Estados Unidos.

Se han detectado banderas de las barras y estrellas en edificios de departamentos y taxis bicicleta. Están extendidas en camisetas y bandas para la cabeza. En los ajustados pantalones de licra, su estampado rodea muchas piernas. Hasta algunos aromatizadores para coche se parecen a la bandera (con un aroma a vainilla).

“Veo cosas en Cuba que pensé que nunca vería”, dijo un hombre de edad mediana, que se comía con los ojos a una joven con pantalones que casi parecían pintados. La mujer, quien declinó proporcionar su nombre, cautelosa al hablar del símbolo del país que todavía tiene desacuerdos con Cuba en muchos temas, dijo que los pantalones eran regalo de una amistad que sabe cuánto disfruta de la cultura popular estadounidense

“Solo es moda”, dijo, y se apresuró a dejar claro algo en un país donde cualquier oposición abierta al gobierno puede acarrear el escrutinio o algo peor: “No es una declaración”.


Claro, hay un lugar donde la bandera todavía no aparece: frente al puesto de avanzada diplomático de Estados Unidos, conocido como “la sección de intereses” que solía ser la embajada hasta que se rompieron las relaciones entre ambos países en 1961.

Tras anunciar en diciembre que pretendían actuar para restablecer los vínculos diplomáticos, funcionarios en Washington y La Habana siguen con las pláticas sobre cuándo y cómo reabrir las embajadas.

En una cumbre regional en Panamá, el presidente Barack Obama y el presidente Raúl Castro sostuvieron la primera reunión formal entre dignatarios de ambos países desde la Revolución cubana. (La reunión aconteció sin la presencia de las banderas.)

Diplomáticos de ambas partes han dicho que cuando llegue el momento, esperan ondear las banderas en sus misiones diplomáticas. Empleados han renovado el asta bandera estadounidense afuera de la sección de intereses, en el principal bulevar costero, en anticipación a que pueda ondear la Enseña Nacional estadounidense por primera vez en más de cinco décadas. 

No obstante, sin importar lo que estén haciendo los diplomáticos, el hecho de que tantas personas estén, literalmente, usando sus sentimientos en las mangas muestra cómo los cubanos nunca perdieron su amor por la herencia cultural estadounidense, a pesar del polémico embargo comercial y los años de hostilidad política.

En los últimos tiempos, Cuba ha pasado por otras oleadas de obsesiones por banderas extranjeras; la de Gran Bretaña pareció ganar preferencias en la moda en la época de los Juegos Olímpicos 2012 en Londres, y artículos decorados con la estadounidense surgieron de cuando en cuando al paso de los años. Sin embargo, los observadores aquí dicen que la tendencia a usar ropa con la bandera estadounidense ha proliferado, para consternación de algunos en el gobierno.

En un artículo del año pasado en Cubadebate.com, un sitio gubernamental de noticias, se habla con desaprobación, del alarde como una forma de imperialismo cultural. “Me duele ver a un cubano envuelto en la bandera estadounidense”, dijo el autor del artículo. “Mi mente no lo acepta”.

Aunque muchos la consideran un símbolo de libertad, un atuendo con la bandera también puede conllevar un tufo a contrabando. Los clientes dicen que mucha de la ropa se importa furtivamente de Florida o Panamá, y que no se permite su reventa, ni siquiera con el acelerado impulso cubano hacia el emprendimiento.

Así es que parece que muchas personas tienen amistades y parientes amantes de las banderas en el extranjero: un mecánico automovilístico con una camiseta que decía “Y Love USA”; un coche de los 1950 con una calcomanía de la bandera estadounidense, en una carretera solitaria afuera de La Habana; un joven en “shorts” caminando por una tranquila calle secundaria en las afueras de La Habana; una adolescente en un mercado agrícola, adornada de pies a cabeza con la enseña nacional estadounidense.

“¿Te gusta?”, preguntó Eugenia Rodríguez, de 24 años, con una camiseta adornada con la bandera estadounidense, quien caminaba por un barrio en esta ciudad, pero sin entrar en detalles sobre su procedencia. “Las puedes conseguir por aquí”.

Algunos disidentes han dicho que creen que un atuendo con la bandera es un grito por el cambio, pero los cubanos comunes han seguido siendo amigables con los visitantes estadounidenses desde hace mucho y siguen de cerca la cultura popular y los deportes estadounidenses. Muchos son rápidos para hablar de su amor compartido por el béisbol y hacer circular los más recientes programas de televisión y películas estadounidenses en USB o discos duros.

“Muchos cubanos se emocionan con los potenciales beneficios económicos y sociales que podrían traer las renovadas relaciones entre Estados Unidos y Cuba”, dijo Marc D. Perry, un antropólogo en la Universidad de Tulane, quien estudia las tendencias sociales cubanas. “Se trata del actual y popular ‘zeitgeist’ de Cuba, por así decirlo, y estas expresiones culturales lo reflejan”.

Es probable que el estallido en vistas de la bandera estadounidense, ya sea una declaración pasajera de la moda o no, habría sido menos extensa en tiempos de Fidel Castro, de 88 años. Desde la Revolución de los 1950 hasta una carta reciente en la que deplora las sanciones estadounidenses contra varios funcionarios venezolanos, ha tenido una relación muchísimo más antagonista con Estados Unidos, y la única vez que ondearon banderas estadounidenses durante su régimen, fue en las manifestaciones masivas en las que los cubanos las portaban para protestar contra “el imperio”.

Sin embargo, esas manifestaciones se diluyeron desde que Raúl tomó el poder cuando Fidel se enfermó en el 2006, y la serie de astas que colocó Cuba hace años junto a la sección de intereses para bloquear la propaganda del gobierno estadounidense en el edificio, ahora, solo ocasionalmente, los adornan con banderas cubanas.

Fuente: El Financiero

via Yusnaby

Cuba se llena de patriotismo y saca las banderas a lucir... Las banderas GRINGAS!


LA HABANA – La diplomacia entre Estados Unidos y Cuba ha estado acompañada por un inesperado estallido de banderas ondeando en esta ciudad, pero de la de Estados Unidos.

Se han detectado banderas de las barras y estrellas en edificios de departamentos y taxis bicicleta. Están extendidas en camisetas y bandas para la cabeza. En los ajustados pantalones de licra, su estampado rodea muchas piernas. Hasta algunos aromatizadores para coche se parecen a la bandera (con un aroma a vainilla).

“Veo cosas en Cuba que pensé que nunca vería”, dijo un hombre de edad mediana, que se comía con los ojos a una joven con pantalones que casi parecían pintados. La mujer, quien declinó proporcionar su nombre, cautelosa al hablar del símbolo del país que todavía tiene desacuerdos con Cuba en muchos temas, dijo que los pantalones eran regalo de una amistad que sabe cuánto disfruta de la cultura popular estadounidense

“Solo es moda”, dijo, y se apresuró a dejar claro algo en un país donde cualquier oposición abierta al gobierno puede acarrear el escrutinio o algo peor: “No es una declaración”.


Claro, hay un lugar donde la bandera todavía no aparece: frente al puesto de avanzada diplomático de Estados Unidos, conocido como “la sección de intereses” que solía ser la embajada hasta que se rompieron las relaciones entre ambos países en 1961.

Tras anunciar en diciembre que pretendían actuar para restablecer los vínculos diplomáticos, funcionarios en Washington y La Habana siguen con las pláticas sobre cuándo y cómo reabrir las embajadas.

En una cumbre regional en Panamá, el presidente Barack Obama y el presidente Raúl Castro sostuvieron la primera reunión formal entre dignatarios de ambos países desde la Revolución cubana. (La reunión aconteció sin la presencia de las banderas.)

Diplomáticos de ambas partes han dicho que cuando llegue el momento, esperan ondear las banderas en sus misiones diplomáticas. Empleados han renovado el asta bandera estadounidense afuera de la sección de intereses, en el principal bulevar costero, en anticipación a que pueda ondear la Enseña Nacional estadounidense por primera vez en más de cinco décadas. 

No obstante, sin importar lo que estén haciendo los diplomáticos, el hecho de que tantas personas estén, literalmente, usando sus sentimientos en las mangas muestra cómo los cubanos nunca perdieron su amor por la herencia cultural estadounidense, a pesar del polémico embargo comercial y los años de hostilidad política.

En los últimos tiempos, Cuba ha pasado por otras oleadas de obsesiones por banderas extranjeras; la de Gran Bretaña pareció ganar preferencias en la moda en la época de los Juegos Olímpicos 2012 en Londres, y artículos decorados con la estadounidense surgieron de cuando en cuando al paso de los años. Sin embargo, los observadores aquí dicen que la tendencia a usar ropa con la bandera estadounidense ha proliferado, para consternación de algunos en el gobierno.

En un artículo del año pasado en Cubadebate.com, un sitio gubernamental de noticias, se habla con desaprobación, del alarde como una forma de imperialismo cultural. “Me duele ver a un cubano envuelto en la bandera estadounidense”, dijo el autor del artículo. “Mi mente no lo acepta”.

Aunque muchos la consideran un símbolo de libertad, un atuendo con la bandera también puede conllevar un tufo a contrabando. Los clientes dicen que mucha de la ropa se importa furtivamente de Florida o Panamá, y que no se permite su reventa, ni siquiera con el acelerado impulso cubano hacia el emprendimiento.

Así es que parece que muchas personas tienen amistades y parientes amantes de las banderas en el extranjero: un mecánico automovilístico con una camiseta que decía “Y Love USA”; un coche de los 1950 con una calcomanía de la bandera estadounidense, en una carretera solitaria afuera de La Habana; un joven en “shorts” caminando por una tranquila calle secundaria en las afueras de La Habana; una adolescente en un mercado agrícola, adornada de pies a cabeza con la enseña nacional estadounidense.

“¿Te gusta?”, preguntó Eugenia Rodríguez, de 24 años, con una camiseta adornada con la bandera estadounidense, quien caminaba por un barrio en esta ciudad, pero sin entrar en detalles sobre su procedencia. “Las puedes conseguir por aquí”.

Algunos disidentes han dicho que creen que un atuendo con la bandera es un grito por el cambio, pero los cubanos comunes han seguido siendo amigables con los visitantes estadounidenses desde hace mucho y siguen de cerca la cultura popular y los deportes estadounidenses. Muchos son rápidos para hablar de su amor compartido por el béisbol y hacer circular los más recientes programas de televisión y películas estadounidenses en USB o discos duros.

“Muchos cubanos se emocionan con los potenciales beneficios económicos y sociales que podrían traer las renovadas relaciones entre Estados Unidos y Cuba”, dijo Marc D. Perry, un antropólogo en la Universidad de Tulane, quien estudia las tendencias sociales cubanas. “Se trata del actual y popular ‘zeitgeist’ de Cuba, por así decirlo, y estas expresiones culturales lo reflejan”.

Es probable que el estallido en vistas de la bandera estadounidense, ya sea una declaración pasajera de la moda o no, habría sido menos extensa en tiempos de Fidel Castro, de 88 años. Desde la Revolución de los 1950 hasta una carta reciente en la que deplora las sanciones estadounidenses contra varios funcionarios venezolanos, ha tenido una relación muchísimo más antagonista con Estados Unidos, y la única vez que ondearon banderas estadounidenses durante su régimen, fue en las manifestaciones masivas en las que los cubanos las portaban para protestar contra “el imperio”.

Sin embargo, esas manifestaciones se diluyeron desde que Raúl tomó el poder cuando Fidel se enfermó en el 2006, y la serie de astas que colocó Cuba hace años junto a la sección de intereses para bloquear la propaganda del gobierno estadounidense en el edificio, ahora, solo ocasionalmente, los adornan con banderas cubanas.

Fuente: El Financiero

via Yusnaby

domingo, 19 de abril de 2015


(CONOCE A LOS ASESINOS) Reclutando Niños: Asi llego Cuba a la lista de patrocinadores de terrorismo

Mientras una nueva batalla entre la Casa Blanca y el Congreso podría estar a la vista tras la recomendación del presidente Barack Obama de eliminar a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo, nos queda preguntar: ¿cómo llegó allí Cuba?

La historia se remonta a 1981, a la presidencia de Ronald Reagan y la Guerra Fría. Unas semanas después de su toma de posesión, en marzo de ese año, el Consejo de Seguridad Nacional del Presidente comenzó a debatir cómo responder a la guerra civil en El Salvador. Reagan estaba decidido a detener la influencia soviética en el área ejercida a través de los cubanos. El secretario de Estado, Alexander Haig, abogó por “ir a la fuente” e invadir a Cuba, que estaba brindado ayuda y armas a la guerrilla en ese país, aunque no fue secundado en su propuesta, según detallan los autores del reciente libro Back Channel to Cuba, The Hidden History of Negotiations Between Washington and Havana, Peter Kornbluh y William LeoGrande.


Read more here: http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article18864609.html#storylink=cpy
A partir de documentos desclasificados, entrevistas con ex funcionarios, artículos de prensa y memorias, los autores documentan los conflictos políticos y negociaciones secretas entre EEUU y Cuba durante cinco décadas, incluidos aquellos que precipitaron la inclusión de Cuba en la lista negra.

Si bien la invasión directa fue descartada en aquella ocasión, Haig intentó presionar a Fidel Castro con la posibilidad de una acción militar para lograr que desistiera de su apoyo a las guerrillas en Centroamérica.

A fines de 1981 y con el deterioro del conflicto armado en El Salvador, EEUU endureció el embargo, la concesión de visas a funcionarios cubanos y anunció los planes para crear Radio Martí. El Pentágono, además, elaboró un plan de sanciones progresivas a Cuba, con el ánimo de disuadir al gobierno cubano de intervenir en el área.

Castro respondió con “la guerra de todo el pueblo”.

“Fue precisamente ante una situación de amenazas y de creciente peligro cuando nos pusimos a pensar, (...) llegamos a ideas verdaderamente nuevas y revolucionarias en la concepción de la defensa; fue así como se pasó de la antigua concepción a la idea de que la defensa militar del país –en el terreno del combate y todo lo que asegura y apoya el combate en cualquier variante de agresión: bloqueo, guerra de desgaste, invasión, ocupación parcial o total del territorio– era, junto a las Fuerzas Armadas, tarea de todo el pueblo y, por tanto, todo el pueblo debía estar organizado y preparado para esa lucha”, explicó retrospectivamente en un discurso de 1984.


Read more here: http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/cuba-es/article18864609.html#storylink=cpy
Sin embargo, y pese a la retórica de intransigencia dentro de la isla, el gobierno cubano envió, al mismo tiempo, mensajes privados sobre su interés en participar en una posible “solución pacífica” del conflicto y aseguró que había suspendido el suministro de armas a las guerrillas en el Salvador y los sandinistas en Nicaragua, pero una serie de diálogos diplomáticos secretos tampoco dieron resultado.

Con la mediación del presidente mexicano, José López Portillo, que ya se había reunido en privado con Castro en Cozumel, el vicepresidente Carlos Rafael Rodríguez y el Secretario de Estado Haig tuvieron una reunión secreta en noviembre de 1981 en la casa del canciller mexicano Jorge Castañeda en el Distrito Federal. Rodríguez comunicó el apoyo de Cuba a un acuerdo en el Salvador, si este era refrendado por los guerrilleros. Por su parte Haig pidió el cese total del apoyo a las guerrillas y la retirada cubana en África, puntos en los que los cubanos no estaban dispuestos a ceder. Tampoco en su “amistad” con la Unión Soviética.

En enero de 1982, el presidente Reagan declaró en su discurso del Estado de la Unión que “actuaremos con firmeza con quienes quieren exportar el terrorismo y la subversión en el Caribe y en otras partes, especialmente Cuba y Libia”.

Posteriormente, en marzo de ese mismo año y tras la convocatoria a negociar realizada otra vez por el presidente mexicano Portillo –quien advirtió en un discurso que una intervención armada directa de EEUU sería un “error histórico colosal”–, el presidente Reagan envió al embajador especial Vernon Walters “en una misión secreta para reunirse con Fidel y decirle que EEUU quería a Cuba fuera de América Central o de lo contrario tendrían que atenerse a las consecuencias. La inclusión en la lista fue la ‘consecuencia’”, comentó Kornbluh, director del proyecto de documentación sobre Cuba en el Archivo de Seguridad Nacional.

La discusión entre Walters y Fidel, fue “muy difícil”, según contó Rodríguez al reportero del Miami Herald, Alfonso Chardy, un año después en su despacho en La Habana. “El problema no fue que [las discusiones] fueran duras, fueron muy interesantes, llenas de anécdotas...pero Walters no había venido a negociar, sino a explorar las posiciones cubanas en varios temas, estudiar la atmósfera [y], ver a Fidel personalmente”.

Según el reportero, Rodríguez se quejó de que Walters interrumpía constantemente a Fidel Castro.

Efectivo el 1ro de marzo de 1982, el Departamento de Estado incluyó a Cuba en la lista de países que apoyaban al terrorismo, mientras Iraq era removido. Meses después un reporte de la CIA concluía que “las repetidas ofertas de Cuba para negociar en América Central son un esfuerzo para ganar tiempo y obtener una ventaja propagandística”.


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“La incorporación de Cuba no fue considerada significativa en ese momento porque los Estados Unidos ya tenían sanciones económicas generales contra Cuba que se remontaban a principios de los 60; como resultado, las sanciones económicas asociadas a la lista de terrorismo no habrían tenido ninguna importancia en la práctica”, concluye un reporte investigativo sobre el tema enviado al Congreso en el 2005.

“Al eliminar a Cuba de la lista, el gobierno de Obama no sólo ha abierto la puerta a relaciones diplomáticas normales, sino que finalmente se ha recuperado algo de la credibilidad de la propia lista. Cuba nunca se ajustó a la definición de un estado que apoya el terrorismo internacional”, dijo Kornbluh a el Nuevo Herald.

Críticos de esta medida, como el candidato presidencial Marco Rubio alegan que la decisión de la Casa Blanca es “lamentable” y Cuba “es un país que apoya el terrorismo” pues alberga fugitivos de la justicia americana y “ha ayudado a Corea del Norte evadir sanciones internacionales en contra de ese país terrorista”, según declaró el senador en un comunicado.

Corea del Norte, sin embargo, fue eliminada de la lista en el 2008, por el presidente George W. Bush. Los tres países que permanecen en la lista son Irán, Sudán y Siria.


FUENTE El Nuevo Herald






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(CONOCE A LOS ASESINOS) Reclutando Niños: Asi llego Cuba a la lista de patrocinadores de terrorismo

Mientras una nueva batalla entre la Casa Blanca y el Congreso podría estar a la vista tras la recomendación del presidente Barack Obama de eliminar a Cuba de la lista de países que patrocinan el terrorismo, nos queda preguntar: ¿cómo llegó allí Cuba?

La historia se remonta a 1981, a la presidencia de Ronald Reagan y la Guerra Fría. Unas semanas después de su toma de posesión, en marzo de ese año, el Consejo de Seguridad Nacional del Presidente comenzó a debatir cómo responder a la guerra civil en El Salvador. Reagan estaba decidido a detener la influencia soviética en el área ejercida a través de los cubanos. El secretario de Estado, Alexander Haig, abogó por “ir a la fuente” e invadir a Cuba, que estaba brindado ayuda y armas a la guerrilla en ese país, aunque no fue secundado en su propuesta, según detallan los autores del reciente libro Back Channel to Cuba, The Hidden History of Negotiations Between Washington and Havana, Peter Kornbluh y William LeoGrande.


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A partir de documentos desclasificados, entrevistas con ex funcionarios, artículos de prensa y memorias, los autores documentan los conflictos políticos y negociaciones secretas entre EEUU y Cuba durante cinco décadas, incluidos aquellos que precipitaron la inclusión de Cuba en la lista negra.

Si bien la invasión directa fue descartada en aquella ocasión, Haig intentó presionar a Fidel Castro con la posibilidad de una acción militar para lograr que desistiera de su apoyo a las guerrillas en Centroamérica.

A fines de 1981 y con el deterioro del conflicto armado en El Salvador, EEUU endureció el embargo, la concesión de visas a funcionarios cubanos y anunció los planes para crear Radio Martí. El Pentágono, además, elaboró un plan de sanciones progresivas a Cuba, con el ánimo de disuadir al gobierno cubano de intervenir en el área.

Castro respondió con “la guerra de todo el pueblo”.

“Fue precisamente ante una situación de amenazas y de creciente peligro cuando nos pusimos a pensar, (...) llegamos a ideas verdaderamente nuevas y revolucionarias en la concepción de la defensa; fue así como se pasó de la antigua concepción a la idea de que la defensa militar del país –en el terreno del combate y todo lo que asegura y apoya el combate en cualquier variante de agresión: bloqueo, guerra de desgaste, invasión, ocupación parcial o total del territorio– era, junto a las Fuerzas Armadas, tarea de todo el pueblo y, por tanto, todo el pueblo debía estar organizado y preparado para esa lucha”, explicó retrospectivamente en un discurso de 1984.


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Sin embargo, y pese a la retórica de intransigencia dentro de la isla, el gobierno cubano envió, al mismo tiempo, mensajes privados sobre su interés en participar en una posible “solución pacífica” del conflicto y aseguró que había suspendido el suministro de armas a las guerrillas en el Salvador y los sandinistas en Nicaragua, pero una serie de diálogos diplomáticos secretos tampoco dieron resultado.

Con la mediación del presidente mexicano, José López Portillo, que ya se había reunido en privado con Castro en Cozumel, el vicepresidente Carlos Rafael Rodríguez y el Secretario de Estado Haig tuvieron una reunión secreta en noviembre de 1981 en la casa del canciller mexicano Jorge Castañeda en el Distrito Federal. Rodríguez comunicó el apoyo de Cuba a un acuerdo en el Salvador, si este era refrendado por los guerrilleros. Por su parte Haig pidió el cese total del apoyo a las guerrillas y la retirada cubana en África, puntos en los que los cubanos no estaban dispuestos a ceder. Tampoco en su “amistad” con la Unión Soviética.

En enero de 1982, el presidente Reagan declaró en su discurso del Estado de la Unión que “actuaremos con firmeza con quienes quieren exportar el terrorismo y la subversión en el Caribe y en otras partes, especialmente Cuba y Libia”.

Posteriormente, en marzo de ese mismo año y tras la convocatoria a negociar realizada otra vez por el presidente mexicano Portillo –quien advirtió en un discurso que una intervención armada directa de EEUU sería un “error histórico colosal”–, el presidente Reagan envió al embajador especial Vernon Walters “en una misión secreta para reunirse con Fidel y decirle que EEUU quería a Cuba fuera de América Central o de lo contrario tendrían que atenerse a las consecuencias. La inclusión en la lista fue la ‘consecuencia’”, comentó Kornbluh, director del proyecto de documentación sobre Cuba en el Archivo de Seguridad Nacional.

La discusión entre Walters y Fidel, fue “muy difícil”, según contó Rodríguez al reportero del Miami Herald, Alfonso Chardy, un año después en su despacho en La Habana. “El problema no fue que [las discusiones] fueran duras, fueron muy interesantes, llenas de anécdotas...pero Walters no había venido a negociar, sino a explorar las posiciones cubanas en varios temas, estudiar la atmósfera [y], ver a Fidel personalmente”.

Según el reportero, Rodríguez se quejó de que Walters interrumpía constantemente a Fidel Castro.

Efectivo el 1ro de marzo de 1982, el Departamento de Estado incluyó a Cuba en la lista de países que apoyaban al terrorismo, mientras Iraq era removido. Meses después un reporte de la CIA concluía que “las repetidas ofertas de Cuba para negociar en América Central son un esfuerzo para ganar tiempo y obtener una ventaja propagandística”.


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“La incorporación de Cuba no fue considerada significativa en ese momento porque los Estados Unidos ya tenían sanciones económicas generales contra Cuba que se remontaban a principios de los 60; como resultado, las sanciones económicas asociadas a la lista de terrorismo no habrían tenido ninguna importancia en la práctica”, concluye un reporte investigativo sobre el tema enviado al Congreso en el 2005.

“Al eliminar a Cuba de la lista, el gobierno de Obama no sólo ha abierto la puerta a relaciones diplomáticas normales, sino que finalmente se ha recuperado algo de la credibilidad de la propia lista. Cuba nunca se ajustó a la definición de un estado que apoya el terrorismo internacional”, dijo Kornbluh a el Nuevo Herald.

Críticos de esta medida, como el candidato presidencial Marco Rubio alegan que la decisión de la Casa Blanca es “lamentable” y Cuba “es un país que apoya el terrorismo” pues alberga fugitivos de la justicia americana y “ha ayudado a Corea del Norte evadir sanciones internacionales en contra de ese país terrorista”, según declaró el senador en un comunicado.

Corea del Norte, sin embargo, fue eliminada de la lista en el 2008, por el presidente George W. Bush. Los tres países que permanecen en la lista son Irán, Sudán y Siria.


FUENTE El Nuevo Herald






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miércoles, 8 de abril de 2015


(COMENZÓ EL CIRCO DE LAS AMÉRICAS) Cuba exige a Panamá expulsar a uno de los asesinos del Che.


ND / 8 abr 2015.- La delegación cubana que asiste a los foros previos a la Cumbre de las Américas que tendrá lugar en Panamá exigió este miércoles la expulsión del país de Félix Rodríguez Mendigutía quien participó en la ejecución del revolucionario del guerrillero Ernesto ‘Che’ Guevara.

“Según la prensa cubana, miembros de la delegación del país isleño denunciaron que Félix Rodríguez Mendigutía, alias ‘El gato’, uno de los implicados en el asesinato del ‘Che’ en Bolivia en 1967, se encuentra en Panamá para participar en un Simposio por la Unidad Cubana, junto con un grupo de “mercenarios acreditados y politiqueros de la ultraderecha cubanoamericana de Miami”.

Y agrega la nota: “El presidente de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes, Ricardo Guardia Lugo, leyó una carta pública dirigida a los organizadores del Foro de la Sociedad Civil en la que solicita al Gobierno panameño que expulsen a Rodríguez Mendigutía del país”.


(COMENZÓ EL CIRCO DE LAS AMÉRICAS) Cuba exige a Panamá expulsar a uno de los asesinos del Che.


ND / 8 abr 2015.- La delegación cubana que asiste a los foros previos a la Cumbre de las Américas que tendrá lugar en Panamá exigió este miércoles la expulsión del país de Félix Rodríguez Mendigutía quien participó en la ejecución del revolucionario del guerrillero Ernesto ‘Che’ Guevara.

“Según la prensa cubana, miembros de la delegación del país isleño denunciaron que Félix Rodríguez Mendigutía, alias ‘El gato’, uno de los implicados en el asesinato del ‘Che’ en Bolivia en 1967, se encuentra en Panamá para participar en un Simposio por la Unidad Cubana, junto con un grupo de “mercenarios acreditados y politiqueros de la ultraderecha cubanoamericana de Miami”.

Y agrega la nota: “El presidente de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes, Ricardo Guardia Lugo, leyó una carta pública dirigida a los organizadores del Foro de la Sociedad Civil en la que solicita al Gobierno panameño que expulsen a Rodríguez Mendigutía del país”.

miércoles, 25 de marzo de 2015


(¡SEDIENTOS POR LIBERTAD!)En Cuba se impone la “moda imperio”

 
Después de la conversación entre Barack Obama y Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014, surgió un fenómeno social en Cuba como nunca ha ocurrido en ningún país de América Latina. Esperanzados en la reconciliación, hombres y mujeres de la isla, pero sobre todo los jóvenes, de manera espontánea, han comenzado a vestir prendas que representan en algo a los Estados Unidos, en especial su bandera.


(Por Alfredo Conde para la revista Zeta) Los grandes diseñadores del vestir sufrirían un enorme descalabro en Cuba, porque sus colecciones para este 2015 en nada tienen que ver con el boom que representa lo que llamaremos la “moda Imperio”. En la isla, desde el pasado 17 de diciembre, a raíz de la conversación entre el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y el de Cuba, Raúl Castro, casi de inmediato, una gran cantidad de habitantes, sobre todo de la capital La Habana, comenzaron a vestir prendas que representan de un modo u otro a los Estados Unidos, siendo lo más emblemático su bandera. 

Este fenómeno, nunca antes visto en América Latina, es digno de un profundo estudio de psicología social, por ser algo espontáneo, pues no es producto de lavados cerebrales del “Imperio” -como dirían los más acérrimos y recalcitrantes críticos del capitalismo estadounidense acá en Venezuela. Las causas de ese boom son en realidad desconocidas. Sin embargo, lo que sí es comprobadamente cierto es que la población se siente muy esperanzada con el regreso de las relaciones diplomáticas entre ambos países y por el fin del embargo comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba, también llamado bloqueo. La posibilidad de acceso a Internet, a la modernización y, sobre todo, lo factible que puede resultar viajar a Miami, por ejemplo, para visitar a familiares que desde hace años no ven, podrían ser factores de primer orden en la identificación que el pueblo cubano siente ahora hacia los EEUU y su presidente Barack Obama.

Por otra parte, también es probable que los cubanos sueñen igualmente con la libertad, con mayores oportunidades para alcanzar una mejor calidad de vida, lo cual el régimen dictatorial de los hermanos Castro les han negado desde el 1º de enero de 1959, cuando alcanzaron el poder, tras derrocar al régimen de “El Hombre” Fulgencio Batista. Por el momento la “moda imperio” parece que llegó para quedarse. Entretanto, feliz o felices deben estar en Cuba aquellos que pensaron que prendas de vestir con visos representativos de los Estados Unidos de América sería un negoción, como en realidad lo ha sido, por muy baratos que sean los precios de esas prendas de vestir, que deben pagar con mucho sudor de su frente los oprimidos habitantes del mal llamado Mar de la Felicidad

FUENTE La Patilla

(¡SEDIENTOS POR LIBERTAD!)En Cuba se impone la “moda imperio”

 
Después de la conversación entre Barack Obama y Raúl Castro el 17 de diciembre de 2014, surgió un fenómeno social en Cuba como nunca ha ocurrido en ningún país de América Latina. Esperanzados en la reconciliación, hombres y mujeres de la isla, pero sobre todo los jóvenes, de manera espontánea, han comenzado a vestir prendas que representan en algo a los Estados Unidos, en especial su bandera.


(Por Alfredo Conde para la revista Zeta) Los grandes diseñadores del vestir sufrirían un enorme descalabro en Cuba, porque sus colecciones para este 2015 en nada tienen que ver con el boom que representa lo que llamaremos la “moda Imperio”. En la isla, desde el pasado 17 de diciembre, a raíz de la conversación entre el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, y el de Cuba, Raúl Castro, casi de inmediato, una gran cantidad de habitantes, sobre todo de la capital La Habana, comenzaron a vestir prendas que representan de un modo u otro a los Estados Unidos, siendo lo más emblemático su bandera. 

Este fenómeno, nunca antes visto en América Latina, es digno de un profundo estudio de psicología social, por ser algo espontáneo, pues no es producto de lavados cerebrales del “Imperio” -como dirían los más acérrimos y recalcitrantes críticos del capitalismo estadounidense acá en Venezuela. Las causas de ese boom son en realidad desconocidas. Sin embargo, lo que sí es comprobadamente cierto es que la población se siente muy esperanzada con el regreso de las relaciones diplomáticas entre ambos países y por el fin del embargo comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba, también llamado bloqueo. La posibilidad de acceso a Internet, a la modernización y, sobre todo, lo factible que puede resultar viajar a Miami, por ejemplo, para visitar a familiares que desde hace años no ven, podrían ser factores de primer orden en la identificación que el pueblo cubano siente ahora hacia los EEUU y su presidente Barack Obama.

Por otra parte, también es probable que los cubanos sueñen igualmente con la libertad, con mayores oportunidades para alcanzar una mejor calidad de vida, lo cual el régimen dictatorial de los hermanos Castro les han negado desde el 1º de enero de 1959, cuando alcanzaron el poder, tras derrocar al régimen de “El Hombre” Fulgencio Batista. Por el momento la “moda imperio” parece que llegó para quedarse. Entretanto, feliz o felices deben estar en Cuba aquellos que pensaron que prendas de vestir con visos representativos de los Estados Unidos de América sería un negoción, como en realidad lo ha sido, por muy baratos que sean los precios de esas prendas de vestir, que deben pagar con mucho sudor de su frente los oprimidos habitantes del mal llamado Mar de la Felicidad

FUENTE La Patilla